9/8/16

Parkinson se anuncia antes de aparecer [9-8-16]


Parkinson se anuncia antes de aparecer

Según un nuevo estudio la calidad de vida de la persona empieza a decaer aún antes de ser diagnosticado con la enfermedad.

Declive físico y mental, con dolor y alteraciones emocionales son los primeras señales que el mal de Parkinson está por venir.

Esta fue la conclusión de una investigación realizada por la especialista en salud pública de la universidad de Harvard, Natalia Palacios publicada en el Journal de la Enfermedad de Parkinson.

El estudio se basó en encuestar a 51.350 hombres y 1221.701 mujeres sobre varios factores como su salud física, limitaciones impuestas por los trastornos físicos, las afecciones emocionales, la vitalidad, el dolor corporal, la salud mental, entre otros.

De este grupo 454 hombres y 414 mujeres desarrollaron el mal de Parkinson. Alrededor de siete años y medio antes de ser diagnosticados no presentaban diferencias en su salud en comparación con los que no desarrollaron la enfermedad.

La gran diferencia se deja ver tres años antes del diagnóstico para los hombres y 7.5 años antes para las mujeres. A partir de ese momento el declive de la salud de estas personas fue de cinco a siete veces mayor que el promedio anual de las personas que envejecen, pero sin contraer la enfermedad.

Con estos resultados la investigadora recomienda que se deben realizar más estudios que ayuden a detectar más temprano la enfermedad y de esta forma no esperar tanto tiempo para el tratamiento.

″Nuestra investigación muestra que el proceso patológico que subyace a la enfermedad de Parkinson comienza años antes del diagnóstico. Espero que investigaciones futuras encuentren la forma de reconocer la enfermedad antes de que surjan los síntomas clínicos″, afirmó Palacios.
 

6/8/16

La vida con Parkinson: una pelea cotidiana que se aprende a dar

La vida con Parkinson: una pelea cotidiana que se aprende a dar

Cada vez son más los pacientes que encuentran la forma de lidiar con las crecientes dificultades que les plantea su enfermedad gracias a un cambio de actitud

eldia.com

El hecho de sufrir Parkinson desde fines de los noventa no le impidió a Roberto Tambornino seguir ejerciendo la docencia en la universidad hasta jubilarse, aprender a bailar tango, escribir teatro ni dirigir una prestigiosa revista científica local. Como muchas personas que comparten su condición, él ha encontrado a lo largo todos estos años formas de superar las crecientes dificultades que le plantea su enfermedad sin subestimar tampoco su carga. “Desde el momento en que no tiene cura y es progresiva -dice- cada día que pasa uno está un poco peor, pero al mismo tiempo hay mucho que se puede hacer”.

Mientras la idea del Parkinson como sinónimo de invalidez continúa muy instalada en nuestra sociedad, cada vez son más las personas como Roberto que logran seguir adelante con sus vidas y desarrollar actividades que muchos consideran incompatibles con su enfermedad. Y es que pese a que sigue sin haber cura para ella, la mayor comprensión que se tiene de sus mecanismos y un enfoque más abarcativo de los pacientes ofrecen hoy un calidad de vida impensable hace unas décadas atrás a quienes están dispuestos a pelearla.

“Quizás los mayores avances contra el Parkinson de los últimos años estén relacionados con la actitud de los pacientes frente a su enfermedad”, comentan en el Taller de Parkinson de La Plata, un programa estable de la Facultad de Medicina de la UNLP donde enseñan justamente a dar esa pelea cotidiana contra la rigidez y las dificultades motrices, pero también contra la pasividad, la depresión y la pérdida de autoestima que caracteriza a este mal.

Nacido como un proyecto de la cátedra de Psiquiatría en el año 2002, el Taller de Parkinson -que funciona en el Hospital Alejandro Korn de Romero- se ha consolidado como un espacio donde decenas de pacientes logran descubrir lo que su enfermedad se empeña en ocultarles: que detrás de la rigidez muscular, los temblores y la falta de equilibrio, su capacidad motriz sigue intacta y sólo es necesario engañar a la mente con ciertos subterfugios para traerla de vuelva a su vida cotidiana.

reacciones paradojales

Entre las diversas manifestaciones del Parkinson, una de las más evidentes es la que afecta a la motricidad. La disminución en los niveles de dopamina propia de este mal hace que quienes lo sufren tengan dificultades para controlar sus movimientos. Es así que aparecen los temblores, la rigidez muscular, la reducción de la gestualidad, el apocamiento de la voz y las dificultades para caminar, escribir o realizar cualquier tarea que requiera una destreza fina.

Pero si bien el Parkinson afecta los mecanismos de control de los movimientos, no así a la vía motora en sí misma, que permanece intacta. Y eso es algo que los médicos descubrieron hace tiempo al notar que pacientes incapaces de levantarse de una silla por sí mismos lograban, por ejemplo, salir corriendo ante una amenaza de incendio; o personas con grandes dificultades para hablar vocalizaban sin problema al entonar una canción.

Esas “reacciones paradojales que tiene nuestro cerebro ante impulsos de placer, alarma y emotividad son precisamente una de las bases de los tratamientos para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, explica el doctor José Luis Dillon, quien a fuerza de tratar a personas con esta enfermedad en el Hospital Alejandro Korn advirtió que “había un bache entre el tratamiento médico y la terapia de rehabilitación convencional” y fundó el Taller de Parkinson como un espacio para atacar la enfermedad desde ese otro lugar.

“En el Taller hacemos hincapié en las expresiones artísticas y lúdicas porque estos lenguajes movilizan funciones cerebrales muy particulares. Y es que al generar emociones permiten abrir caminos entre los obstáculos que impone el Parkinson. Cuando los pacientes interpretan un personaje, entonan una canción o practican un juego, logran realizar acciones de las que se creían incapaces, y ese aprendizaje puede ser incorporado a su vida cotidiana después. Pero además les abre un espacio de socialización que muchos no se animan a hacer en otro lado por la misma enfermedad”.

CONTRA LA DEPRESION Y EL TEMOR

“Cuando uno está bailado o haciendo ejercicios se olvida de alguna forma de su Parkinson y esos movimientos funcionan a la vez contra el endurecimiento de los músculos. Uno vuelve a su casa más flexible pero además te ayuda a meterle para adelante, porque esta enfermedad te tira un poco para abajo”, comenta Carmelo Fuentes, un ex empleado no docente de la UNLP, al explicar por qué asiste desde hace casi diez años al taller.

Además de la rigidez y los temblores que identifican a la enfermedad, las personas con Parkinson suelen sufrir depresión. “Un 50% de los pacientes presentan cuadros depresivos, que muchas veces preceden incluso el síndrome motor. Y a eso se le suelen sumar las manifestaciones psicológicas reactivas a la propia enfermedad. Los temores, la pérdida de autoestima, la ansiedad social y el miedo a quedarse ´congelados´ frente a otros los llevan a aislarse cada vez más”, explica la doctora Silvana Pujol, profesora adjunta de la cátedra de Psiquiatría de la facultad de Medicina de La Plata y directora del proyecto en que se inscribe el Taller.

“Hay muchos miedos alrededor del Parkinson. Muchos pacientes lo asocian con la silla de rueda, con el Alzheimer o la demencia, hasta que ellos mismos terminan por darse cuenta de que pueden más de lo que creían. Pero para eso también es importante que la familia pierda los miedos”, señala Pujol, al explicar que en el Taller se trabaja al mismo tiempo con familiares no sólo para que comprendan los mecanismos de la enfermedad sino para enseñarles cómo ayudar a los pacientes frente a las situaciones de akinesia.

Ocurre además que “el temor a quedarse ´congelados´ en cierta situaciones sociales suele llevar a los pacientes a adelantar o elevar la dosis de la medicación para evitarlo y esos termina generándoles no solo serios problemas de adicción sino manifestaciones psiquiátricas: desórdenes del sueño, excitación, impulsividad… por eso es tan importante también el acompañamiento de las familias”, explica la doctora Pujol.

Tras haber atendido a cientos de personas con Parkinson a lo largo de casi quince años, en el Taller aseguran que las actividades artísticas y físicas no sólo mejoran la performance de la movilidad de los pacientes sino su situación emocional y su calidad de vida en general. Y, como han comenzado a sugerir también algunas investigaciones, también facilitan que la medicación tenga una mayor efectividad.

15/6/16

La actividad física diaria podría ayudar a reducir el riesgo de Parkinson [15-6-16]

 
La actividad física diaria podría ayudar a reducir el riesgo de Parkinson

Seis horas a la semana realizando tareas domésticas o desplazándose al trabajo aparentemente protegen, según un estudio

Una cantidad moderada de actividad física en su vida diaria puede reducir su riesgo de contraer Parkinson, según un estudio reciente.

"Descubrimos que un nivel medio de actividad física total diaria se asocia con un riesgo más bajo de contraer Parkinson", comentó la autora del estudio, Karin Wirdefeldt, del Instituto Karolinska en Estocolmo, en un comunicado de prensa de la revista Brain: A Journal of Neurology, que publicó su estudio.

Aunque el estudio halló un vínculo entre hacer ejercicio y un riesgo menor de Parkinson, es importante indicar que no fue diseñado para demostrar que el ejercicio fuera la causa definitiva de esta reducción en el riesgo.

La investigación contó con más de 43,000 mujeres y hombres en Suecia a los que se dio seguimiento durante un promedio de más de 12 años. Ninguno de ellos tenía Parkinson cuando se inscribieron. A casi 300 les habían diagnosticado el trastorno al final del estudio.

Los que realizaban más de 6 horas a la semana de actividad física, mediante las tareas domésticas y desplazándose al trabajo, tenían un riesgo de Parkinson un 43 por ciento más bajo que los que realizaban esas actividades durante menos de 2 horas a la semana, hallaron los investigadores.

Los investigadores también señalaron que los hombres con un nivel medio de actividad física tenían un 45 por ciento menos de probabilidades de contraer Parkinson que los que realizaban un nivel bajo de actividad física en total.

El ejercicio solo realizado en el tiempo libre no se asoció con un riesgo menor de Parkinson, según el estudio
 

30/4/16

El 96% de los pacientes con Parkinson sufre trastorno del sueño [30-4-16]


El 96% de los pacientes con Parkinson sufre trastorno del sueño

El 96% de los pacientes con Parkinson sufre trastorno del sueño, el 79% se tiene que levantar durante la noche para ir al baño, el 65% manifiesta incapacidad para girarse en la cama y el 55% tiene dolores que impiden dormir.

El 96% de los pacientes con Parkinson sufre trastorno del sueño, el 79% se tiene que levantar durante la noche para ir al baño, el 65% manifiesta incapacidad para girarse en la cama y el 55% tiene dolores que impiden dormir.

Lo ha revelado el director de la Unidad Multidisciplinar del Sueño del Hospital Clínic de Barcelona, Joan Santamaría, durante una conferencia organizada por la Associació Catalana per al Parkinson (Acap), ha informado este miércoles la entidad en un comunicado.

Santamaría también ha revelado que el 48% de los pacientes tiene pesadillas, el 35% afirma no poderse levantar de la cama y el 34% tiene dolor de espalda, mientras que sólo el 4% manifiesta no tener ningún trastorno.

Además, ha dicho que el principal trastorno de este tipo de pacientes es el TCSR, que consiste en tener conductas vigorosas durante la fase REM del sueño --como movimientos excesivos, puñetazos y patadas-- y contenidos alterados del sueño --peleas, agresiones, situaciones de miedo y enfados--.

También ha explicado que el paciente acostumbra a no compartir estas afectaciones con el neurólogo, por lo que ha animado a los afectados a hacerlo y a identificar aquellas actividades que fomentan el insomnio.
 

16/4/16

Casos de Parkinson aumentan en menores de 40 años en México


Casos de Parkinson aumentan en menores de 40 años en México

La presencia de la enfermedad en etapas tempranas podría ser por el consumo de drogas


Los casos de Parkinson aumentaron su frecuencia en personas que oscilan entre los 40 y 65 años en México, aunque existen datos que indican que la enfermedad se presenta en rangos de menor edad, aseguró la investigadora de la UNAM, Patricia Vergara Aragón.

De acuerdo con la investigadora de la Facultad de Medicina y especialista del Departamento de Fisiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), creció la incidencia en menores de 40 años que acuden a las asociaciones civiles en busca de ayuda.

Aunque en el país no existen estadísticas en torno al número total de enfermos de Parkinson, la segunda condición neurodegenerativa más frecuente en el mundo, en general este mal afecta alrededor del tres por ciento de la población mayor a 65 años.

Vergara Aragón apuntó que quizá la presencia de la enfermedad en etapas tempranas podría vincularse a factores ambientales como la exposición a plaguicidas, el consumo de drogas y algunas actividades de alto riesgo como el boxeo.

El Parkinson es una afección neurodegenerativa crónica en la que hay una pérdida sustancial de neuronas dopaminérgicas a nivel de la sustancia nigra, y se expresa con alteraciones de los movimientos y de la expresión de las emociones del individuo.

Además, inicia con síntomas difusos como la pérdida del olfato y temblor o rigidez unilateral que con el paso del tiempo avanza y se torna bilateral.

Sin embargo, estos síntomas pueden pasar inadvertidos o se les resta importancia. Al morir el 80 por ciento de las neuronas dopaminérgicas las alteraciones son más evidentes y es cuando se acude al médico.

En ese proceso transcurren al menos cinco años, para entonces ya aparecen síntomas motores como lentitud, temblor, rigidez, inestabilidad postural, pérdida del equilibrio, dificultad para caminar, alteraciones en la expresión, dificultades en la deglución, estreñimiento, depresión y trastornos del sueño.

Vergara Aragón subrayó que el factor emocional tiene un papel fundamental en la disminución de los síntomas, pues las muestras de afecto permiten a los enfermos liberar dopamina, neurotransmisor que participa en el control de movimientos, estado de ánimo, memoria y aprendizaje, lo que les brinda una mejoría en su salud.

La especialista indicó que este padecimiento representa un reto para la ciencia, porque a dos siglos de que se describió, aún no existe un tratamiento específico que lo cure y tampoco se conocen todos los mecanismos que la provocan.
 

Conozca la cirugía ambulatoria para tratar cáncer y parkinson [15-4-16]

 
Conozca la cirugía ambulatoria para tratar cáncer y parkinson

A la fecha se suman más de 300 operaciones con sorprendentes resultados en personas de todas las edades y grados de complejidad dado el amplio nivel de precisión de la tecnología Gamma Knife.

Una revolucionaria tecnología no invasiva y sin incisiones, que fue especialmente desarrollada para tratar enfermedades neurológicas como el parkinson y tumores cerebrales producidos por el cáncer. 3 años de éxito cumple la innovación en Chile, particularmente en el Hospital Militar para reducir los riesgos asociados a una cirugía tradicional. La tecnología Gamma Knife deja atrás complejos procedimientos pre o post operatorios con unos costos entre un 40 % a 50% más económico que las operaciones tradicionales.

A la fecha se suman más de 300 operaciones con sorprendentes resultados en personas de todas las edades y grados de complejidad. Su nivel de precisión, ha permitido tratar todo tipo de tumores, sin importar la profundidad ni ubicación en el cerebro.

Gran parte del los impecables resultados del desarrollo también es del cuerpo médico acreditados y formados en centros de Gamma Knife de reconocido prestigio internacional en la Universidad de Pittsburgh y Jackson Memorial Hospital en U.S.A. y Universidad Libre de Bruselas, Bélgica.

13/4/16

El cinco por ciento de los casos de Parkinson se presenta en menores de 40 años [13-4-16]


El cinco por ciento de los casos de Parkinson se presenta en menores de 40 años

En los últimos tiempos diversos estudios se han referido a un tema impensado por muchos: la aparición "temprana" o precoz (en términos de edad) del mal de Parkinson, una enfermedad comúnmente asociada a la tercera edad.

De acuerdo con estas investigaciones es posible identificar cuatro tipos de pacientes, entre las personas que padecen esta enfermedad.

Mientras dos de las variedades corresponden a la idea preconcebida sobre esta patología: los pacientes frecuentes que tienen entre 60 y 62 años, y los de aparición "tardía" que cuando comienzan a tener los primeros síntomas por lo general han pasado los 65 años; otras dos tipologías representan este nuevo universo. Se trata del Parkinson "de comienzo temprano" (entre los 40 y 50 años), y el de aparición "juvenil".

Las dos últimas, tal como explicó el Dr. José Bueri, a cargo del servicio de Neurología del Hospital Universitario Austral pero además especialista en el abordaje de esta enfermedad, "representan aproximadamente al cinco por ciento de los pacientes. En ellos el desarrollo de esta condición suele ser atribuida al factor genético; mientras que cuando el Parkinson sucede en personas de mayor edad se relaciona con una combinación de situaciones, más allá de que no se conoce la causa puntual de su desarrollo. Justamente por eso es que se habla de la relación entre cuestiones genéticas y ambientales".

Un ejemplo del desarrollo precoz de esta enfermedad es el actor canadiense, nacionalizado estadounidense Michael J. Fox quién protagonizó la exitosa saga emblema de los años `80 "Volver al Futuro" y quién a fines de los `90 debió enfrentar un terrible diagnóstico: mal de Parkinson, cuando sólo tenía 37 años de edad.

Con el apoyo de su esposa, también actriz, en 2002 creó The Michael J. Fox Foundation for Parkinson's Research institución dedicada a asegurar el desarrollo de la cura para la enfermedad dentro de la próxima década. Con ese fin, hasta el momento ha recaudado más de 82 millones de dólares.

También con el mismo objetivo, en 2006 apoyó la campaña del Partido Demócrata de los Estados Unidos, en las elecciones legislativas de noviembre, con la intención de acelerar y destrabar los estudios con células madre, una de las grandes promesas para la cura del Parkinson. Su aparición en un anuncio de televisión para la campaña impactó a la audiencia al ver los efectos de su Parkinson.


Los primeros tiempos

Más allá de las causas y factores combinados, hay un tema que suele preocupar tanto a los médicos como a los pacientes, sobre todo cuando ante la presencia de los primeros síntomas y luego de, en algunos casos, deambular por diversos médicos hasta obtener el diagnóstico.

Esto es ¿de qué manera seguir la vida cuando, por una enfermedad, su calidad disminuye notablemente?, ¿qué actividades realizar y cuáles no?, ¿cómo aprender a convivir con la familia?

"Más allá de que existen muchas herramientas terapéuticas (alopatía, kinesiología, homeopatía e intervenciones quirúrgicas) que pueden ayudar a que una persona, más allá de sus limitaciones, siga haciendo algunas actividades que le gustan, 'el Parkinson hoy en día es mucho más que temblores'. Es por eso que resulta fundamental cuidar y preservar la calidad de vida del paciente, haciendo hincapié en la práctica de actividades que permitan seguir activo y en movimiento y dándole especial importancia a la prevención de estados depresivos, de tristeza, negación o aislamiento", sostuvo el Dr. Marcelo Estegui, médico neurólogo especialista en Parkinson.

En este sentido, según los expertos consultados, pero también tomando en cuenta los diferentes testimonios que se acumulan en ensayos y foros, es fundamental "hacerse amigo de la enfermedad", aceptar las limitaciones que propone y sobre todo adaptar las actividades de la vida cotidiana a las nuevas posibilidades, siempre procurando integrar a la familia y apoyándose en el sostén del grupo íntimo.

Por otro lado y pensando un poco en el estadio previo que es el que permite abordar los cuadros a tiempo y limitar el desarrollo progresivo de la enfermedad, es sumamente relevante que la persona que empieza a sentir los primeros síntomas consulte con el médico, aunque no se trate de un especialista.

En este sentido, hay que prestar atención a los cambios producidos en la aparición de la escritura (sobre todo empequeñecimiento); la dificultad para realizar actividades simples, la aparición de temblores; el desarrollo de cambios en la expresión facial (fundamentalmente rigidez) y el enlentecimiento de los movimientos.
 

11/4/16

Diagnóstico a tiempo de pacientes con Parkinson permitiría mejorar su calidad de vida [10-4-16]

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Diagnóstico a tiempo de pacientes con Parkinson permitiría mejorar su calidad de vida

En junio se presentó en el Congreso Anual del Movement Disordes Society la investigación sobre enfermedad de Parkinson a cargo del Doctor Luis Lay-Son, académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile y director del Diplomado en Medicina Tradicional China.

La investigación, cuyo objetivo es la búsqueda de las características clínicas y demográficas de la enfermedad, además de la demora existente en los servicios de atención desde que el paciente se da cuenta del primer síntoma hasta que es atendido por el neurólogo o los especialistas en el área, se titula “La enfermedad de Parkinson: características generales en 100 pacientes sin tratamiento, estudio en un hospital público chileno”.

“Evaluamos a todos los pacientes diagnosticados de Parkinson y nos encontramos con sorpresas, porque del total, el 80 por ciento eran diferidos de la atención primaria y el otro 20 por ciento eran pacientes diferidos de otras especialidades. Las características que a nosotros nos interesaba saber era, por ejemplo, cuánto se demoraba un paciente desde que notaba el primer síntoma hasta que es diagnosticado. El resultado demostró que podían pasar desde uno a 72 meses”, explica Luis Lay-Son.

El especialista aclara que, actualmente, “la estrategia dentro de los neurólogos que se dedican al Parkinson, es hacer un diagnóstico más precoz, pero hasta hoy no había un estudio claro en el sentido de cuánto tiempo lleva el paciente con los síntomas”.

El segundo objetivo de la investigación, es conocer con qué síntoma se manifiesta la enfermedad. Porque, como explica Luis Lay-Son, “es una enfermedad que se viene desarrollando lentamente durante años y cuando al paciente le quedan sólo el 20 por ciento de las neuronas de dopamina, que son las que mayoritariamente afecta el Parkinson, aparecen los síntomas. En este momento la enfermedad se manifiesta con el temblor o la rigidez en el cuerpo”.  

Ante estos resultados, la idea de la investigación es ser un aporte social, generando diagnósticos precoces para mejorar la calidad de vida del paciente. “Es un tema de salud pública.  Estos datos nos sirven para tener una retroalimentación de lo que estamos haciendo, porque no teníamos esta visión. Nos sirve para hacer, educar y mejorar”, comenta el académico.

El Parkinson es una enfermedad, que a diferencia de la diabetes, no se puede diagnosticar con exámenes específicos de sangre o glucosa, limitando la oportunidad de su diagnóstico.

Por esto, el especialista de la Usach insiste que  una de las conclusiones de la investigación es la necesidad de educar a los médicos de los servicios de atención primaria y a la población en general a través de instructivos, guías, pequeñas charlas y conferencias, para que puedan distinguir clínicamente los síntomas que presenta un paciente con Parkinson.

Con este trabajo se podrá generar un modo de pesquisa precoz de los casos para alcanzar a realizar un tratamiento, que si bien no detendrá la enfermedad, permitiría mejorar la calidad de vida de los pacientes. “Hay mucha gente que puede mejorar, no sólo su calidad de vida en las actividades diarias, sino en su trabajo, y podrían seguir trabajando, ser 'útiles' laboralmente al menos cinco años más, si es que se pudiera diagnosticar la enfermedad y tratarla”, comenta el académico.

Esta investigación fue realizada entre julio y diciembre del 2010 en el Hospital Barros Luco Trudeau, uno de los campus clínicos donde la Usach desarrolla labores académicas, y del cual el Doctor Lay-Son es coordinador docente del Servicio de Neurología.


Investigación presentada en Canadá

El Congreso Anual llevado a cabo en Toronto (Canadá), durante el cual fue presentada la investigación, es organizado por una sociedad científica-médica, reconocida a nivel mundial, que estudia todas las enfermedades de trastorno del movimiento, dentro de los cuales la más importante es el Parkinson. Sus asistentes son casi tres mil neurólogos que se dedican exclusivamente a esta área.

“Es un lugar de exhibición bastante importante, por la cantidad de gente que va y por la relevancia que tiene la Sociedad y su Congreso. Fuimos el único trabajo chileno que se presentó, previa selección de la comisión evaluadora. Aglutina a los neurólogos más destacados que se dedican a esto”, comenta el Doctor Lay-Son.

El académico cuenta que el trabajo fue publicado en el libro de los Abstract de este Congreso y esperan hacer una publicación, probablemente para una revista de neurología española. Por esta razón continúan examinando más casos de pacientes con Parkinson a quienes  incluir en el análisis de la investigación. “Llevamos 160 pacientes, a partir de esto hemos seguido trabajando y la idea es empezar a hacer la publicación para mandarla a esta revista llegando a 180 ó 200 personas analizadas”, agrega.

9/4/16

Parkinson, la enfermedad que no permite estar en paz [9-4-16]

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Parkinson, la enfermedad que no permite estar en paz

La enfermedad de Parkinson es el Segundo trastorno crónico neurológico más común  del sistema nervioso central en adultos mayores, después de la enfermedad de Alzheimer, y se calcula que su frecuencia mundial es  de aproximadamente 1 a 2% de quienes tienen más de 65 años, pero también puede manifestarse a edades más tempranas, antes de 40 a 50 años, y se denomina enfermedad de Parkinson de inicio precoz.

Se tienen cada vez más evidencias de que hay un componente genético en la  enfermedad de Parkinson. En estudios demográficos se ha encontrado que se duplica el riesgo de padecer enfermedad de Parkinson  en los familiares de primer grado, en comparación con los controles. El riesgo en el periodo de vida de familiares en primer grado se estima que es 17%.

La enfermedad de Parkinson tiene un gran impacto en la calidad de vida. Conforme avanza, el movimiento y las tareas diarias, como vestirse y escribir, se hacen más difíciles. También se afecta el habla. Una persona puede adquirir un rostro inexpresivo, al modo de una máscara.

Al paso de los años, los afectados caminan arrastrando los pies, sin movimiento de los brazos. Es difícil iniciar la actividad, pero una vez comenzada, los pacientes se mueven muy rápido y pueden terminar corriendo.

Sin embargo, las peculiaridades motrices que son habituales en la  enfermedad de Parkinson no son por fuerza las que llevan a la discapacidad más profunda. Se calcula que aproximadamente 40% de las personas conenfermedad de Parkinsonpadecen algún síntoma de depresión.

Los síntomas varían con los pacientes, y empeoran con el tiempo. Por lo general, el temblor en reposo es el primer síntoma motriz de la enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de Parkinson se asocia principalmente con síntomas motrices, pero muchas veces son los síntomas no motrices de la enfermedad que se pasan por alto, como pueden ser los síntomas depresivos, que repercuten negativamente en la calidad de vida de los pacientes. Se calcula que aproximadamente 40% de las personas con enfermedad de Parkinson padecen alguna forma de síntoma depresivo.

Los tres síntomas motrices principales, que empeoran con el tiempo son:

  • Bradicinesia/acinesia (lentificación o falta de movimientos, respectivamente), que muchas veces produce que se arrastren los pies al caminar.
  • Rigidez (agarrotamiento) que hace que se pierda la expresión del rostro.
  • Temblor (agitación de brazos, piernas o cabeza). Este síntoma es muy debilitante por su impacto en la calidad de vida de los pacientes.

Además, la enfermedad de Parkinson se complica a menudo con síndromes psiquiátricos y deterioro cognoscitivo. Hasta 90% de estos pacientes con enfermedad de Parkinson idiopática experimentan complicaciones psiquiátricas que incluyen síntomas depresivos como trastornos del ánimo, trastornos de ajuste, síndromes de ansiedad, psicosis o delirio.

Una pregunta fundamental es si los problemas psiquiátricos de la enfermedad de Parkinson son una reacción a la incapacidad motriz y el deterioro de la calidad de vida o si son intrínsecos a la fisiopatología del padecimiento.

 A este respecto, hay evidencias considerables de que los síntomas depresivos pueden preceder al desarrollo de síntomas motrices. En las investigaciones se indica que los síntomas depresivos en personas con enfermedad de Parkinson no son sólo una reacción a la discapacidad crónica, sino una combinación de factores psicosociales y bioquímicos asociados con el proceso degenerativo  y, por tanto, requieren un enfoque de tratamiento diferente.

La principal causa de la enfermedad de Parkinson es una degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas en una zona del cerebro llamada sustancia negra, lo que aminora los niveles cerebrales de dopamina. Una deficiencia de dopamina se relaciona con la aparición de los síntomas motrices característicos. Sin embargo, pese a las intensas investigaciones, todavía no se conoce la causa de la degeneración.

Conforme progresa la enfermedad de Parkinson,  la pérdida de neuronas dopaminérgicas continúa y la función motriz declina. A la fecha, no tiene cura. Un problema grave es que para cuando los síntomas de un paciente son lo bastante notables para que busque un tratamiento, es posible que ya hayan muerto alrededor de 50 a 80% de sus neuronas dopaminérgicas.

En sus primeras fases, es difícil diagnosticar la enfermedad de Parkinson y no hay una prueba diagnóstica confiable. Síntomas que no son motrices, con el deterioro cognoscitivo, síntomas depresivos y disfunción autonómica se añaden al diagnóstico acertado de enfermedad de Parkinson.

Cada vez se presta más atención a la necesidad de tratar también los síntomas de la enfermedad de Parkinson que no son motrices, en particular la motivación y los síntomas depresivos, que incluso pueden anteceder a la aparición de los síntomas motrices de la enfermedad.  Además, en las investigaciones se indica que la depresión en poblaciones con enfermedad de Parkinson no es una reacción a una discapacidad crónica, sino una combinación de factores psicosociales y bioquímicos asociados con el proceso degenerativo y, por consiguiente, exigen otro enfoque de tratamiento.

Un estudio recientemente publicado conocido como PRODESTrevela que hasta 40% de los pacientes con enfermedad de Parkinsonexaminados siguieron padeciendo síntomas depresivos a pesar de recibir tratamiento con antidepresivos. Esto implica que los síntomas depresivos de laenfermedad de Parkinsonpueden ser una forma distinta de lo que se conoce como síndrome depresivo y apunta a la necesidad de hacer un abordamiento diferente para tratar estos síntomas depresivos.

El estudio del perfil de síntomas depresivos en enfermedad de Parkinson: el mayor estudio prospectivo por observación de síntomas depresivos en PD realizado en Europa.

Las investigaciones realizadas a partir de la década de 1950 por el profesor Arvid Carlsson, co-ganador del premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2000, hicieron caer en la cuenta de que la enfermedad de Parkinsones causada por una falta de dopamina en ciertas zonas del cerebro. La observación de que los síntomas de la enfermedad de Parkinson  se alivian modificando la actividad de la dopamina ha sido crucial para entender la enfermedad. Esta comprensión sirvió para traer una nueva generación de tratamientos sintomáticos, como, primero, levodopa, y más recientemente, agonistas de dopamina.

Tradicionalmente, se ha tomado a la levodopa (L-dopa) como la referencia para el tratamiento inicial de la enfermedad de Parkinson. Levodopa es eficaz para controlar los síntomas motrices de la enfermedad de Parkinson.Sin embargo, después de un periodo inicial de beneficios importantes, se hacen patentes varias limitaciones: con el tiempo se desvanecen los efectos motrices benéficos de la levodopa, lo que impone la necesidad de usar dosis crecientes con más frecuencia, para prevenir las fluctuaciones de control y descontrol motriz. Muchos pacientes también desarrollan sacudidas involuntarias anormales (discinesia), que pueden ser muy discapacitantes.

Como resultado de estas limitaciones establecidas de la levodopa, en las guías para el manejo de la enfermedad de Parkinson se recomienda la iniciación de un tratamiento temprano con un agonista de la dopamina. Los agonistas de dopamina remedan los efectos de la dopamina natural  en el cuerpo y producen efectos parecidos. Se clasifican en clases ergótica y no ergótica.

Los antagonistas no ergóticos de la dopamina (como pramipexol) difieren de los agonistas ergóticos (como pergolida y cabergolina) en virtud de su estructura química y las afinidades, especificidades y selectividades de los receptores. Aunque en los estudios se ha indicado que los agonistas ergóticos de la dopamina pueden causar reacciones fibróticas en la válvula cardiaca, no se ha observado que aumente el riesgo con los agonistas no ergóticos, como pramipexol.
 
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7/4/16

Las expectativas podrían afectar la respuesta al placebo en pacientes de parkinsonismo [7-4-16]


Las expectativas podrían afectar la respuesta al placebo en pacientes de parkinsonismo

Según un estudio, decirles que tenían 75% de probabilidades de recibir el fármaco provocó una respuesta neuroquímica

La expectativa de recibir un fármaco activo aumenta las probabilidades de una respuesta química cerebral potente cuando los pacientes de enfermedad de Parkinson reciben un placebo, según encuentra un estudio canadiense.

En el estudio participaron 35 personas que tenían enfermedad de Parkinson moderada, a quienes se trataba con el medicamento levodopa. El primer día del estudio, los pacientes se sometieron a una TEP cerebral inicial. Recibieron levodopa, y otro escáner.

El segundo día, se dijo a los pacientes que tenían 25, 50, 75 o 100 por ciento de probabilidades de recibir levodopa antes de someterse a un tercer escáner cerebral. Sin embargo, todos recibieron un placebo.

Entre los pacientes a quienes se dijo que tenían 75 por ciento de probabilidades de recibir levodopa, los escáneres cerebrales mostraron una liberación significativa del neurotransmisor dopamina en respuesta al placebo. Esto no ocurrió en los demás pacientes, según el informe que aparece en la edición de agosto de la revista Archives of General Psychiatry.

Un aspecto interesante fue que la respuesta de la dopamina ocurrió cuando a los pacientes se les informó que tenían una probabilidad de 3 en 4 de recibir levodopa, pero no cuando se les dijo que era 100 por ciento seguro que recibieran el fármaco.

"Esto concuerda con estudios sobre el aprendizaje condicionado, en que la activación dopaminérgica se observa cuando la recompensa es probable, pero no segura", escribieron Sarah C. Lidstone, del Centro de Investigación del Parkinson del Pacífico de Vancouver Coastal Health y la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, y colegas. En otras palabras, cuando la recepción de levodopa es "totalmente predecible", la respuesta de recompensa de la dopamina "no ocurre", señalaron los autores.

Los investigadores también anotaron una correlación entre las reacciones de los pacientes a la levodopa antes del primer escáner cerebral y su respuesta al placebo.

"Nuestros hallazgos podrían tener implicaciones importantes para el diseño de ensayos clínicos, ya que hemos mostrado que tanto la probabilidad de recibir tratamiento activo (que varía en los ensayos clínicos dependiendo del diseño del estudio y la información provista al paciente) como el historial de tratamiento del paciente afectan a la actividad del sistema de dopamina, y por tanto el resultado clínico", afirmó el equipo.

"Aunque nuestro hallazgo de una respuesta bioquímica al placebo restringida a una probabilidad del 75 por ciento de recibir el tratamiento activo podría no generalizarse a otras enfermedades aparte del parkinsonismo, es muy posible que tanto la probabilidad como la experiencia previa tengan efectos igual de profundos sobre dichas afecciones", añadió.