3/8/15

Disminución de olfato y depresión, síntomas de Parkinson: especialista [03-08-15]


Disminución de olfato y depresión, síntomas de Parkinson: especialista

La especialista Mayela Rodríguez Violante, indicó que los pacientes con enfermedad de Parkinson se deprimen más que el resto de la población debido al estigma social y, por otro, a que conforme progresa este padecimiento no sólo hay alteraciones en una sustancia cerebral llamada dopamina, sino en otras relacionadas con la depresión, ansiedad y sueño, como la serotonina y noradrenalina.

Se ha encontrado que las personas que tienen la enfermedad de Parkinson pueden tener no sólo problemas de control del movimiento, sino disminución del sentido del olfato, alteraciones del sueño y gastrointestinales, además de depresión, afirmó la doctora Mayela Rodríguez Violante.

La jefa del Laboratorio Clínico de Enfermedades Neurodegenerativas del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía "Manuel Velasco Suárez" detalló que de acuerdo con una investigación clínica sobre esta enfermedad, la detección de estos síntomas y no sólo del movimiento, permitiría un diagnóstico oportuno, ya que por lo general los pacientes solicitan atención médica cuando tienen problemas motores.

Indicó que los pacientes con enfermedad de Parkinson se deprimen más que el resto de la población debido al estigma social y, por otro, a que conforme progresa este padecimiento no sólo hay alteraciones en una sustancia cerebral llamada dopamina, sino en otras relacionadas con la depresión, ansiedad y sueño, como la serotonina y noradrenalina.

Hizo hincapié en que este padecimiento afecta no sólo la movilidad, sino también produce alteraciones del olfato, gastrointestinales, genitourinarias y depresión, síntomas que más impacto negativo tienen en la calidad de vida del paciente, por lo que deben ser analizados y atendidos también por el médico tratante.

En un comunicado de la Secretaría de Salud federal, la especialista puntualizó que 75 por ciento de los pacientes inician con dolor en codos y hombros, que los lleva a cirugías ortopédicas innecesarias y al retraso de entre dos y cuatro años de detección de la enfermedad.

Una persona puede sospechar que tiene Parkinson si además de los síntomas antes mencionados, la mano le tiembla por momentos en estado de reposo, cuando camina no realiza el braceo habitual, tiene rigidez, realiza sus actividades de forma lenta, las letras se ven más pequeñas y se le dificulta entenderlas.

En la actualidad, se cuenta con nuevos medicamentos y tratamientos quirúrgicos que permiten una mejor calidad de vida al lograr que no se interrumpa el tratamiento y liberen continuamente la sustancia que ayuda al cerebro a su mejor funcionamiento.

Estos nuevos tratamientos logran una estimulación continua, una mejor respuesta e incluso algunos retrasan el avance de la enfermedad.

Asimismo, dijo la especialista, se cuenta con cirugía de estimulación cerebral profunda que consiste en colocar un aparato parecido al marcapasos y dos electrodos en diferentes zonas cerebrales, con lo cual se logran revertir algunos de los síntomas, con un efecto similar al de los medicamentos.

Se realiza en quirófano y con el paciente despierto para ir analizando los efectos. En algunos reduce hasta 80 por ciento el uso de medicamentos y en otros los sustituye por completo, con su consecuente mejoría en la calidad de vida.

Precisó que el tipo de tratamiento que se suministra depende del tiempo de evolución de la enfermedad y la edad del paciente, de tal forma que cuando son menores de 60 años y que se detectan al inicio de la enfermedad, se les administran dopaminérgicos o inhibidores.

Conforme la enfermedad avanza y ocasiona complicaciones motoras que requieran más medicamentos para su control, se someten a cirugía, siempre y cuando cumplan determinados requisitos para la estimulación.

La falta de atención lleva a la persona a sufrir discapacidad, caídas continuas, dependencia para la realización de sus actividades cotidianas y después de 15 a 20 años de evolución, deterioro cognitivo y alucinaciones visuales.

Afecta a uno por ciento de la población mayor de 60 años, no se puede prevenir ni curar pero sí retrasar su evolución con medicamentos.

La mayor frecuencia es entre los 45 y 60 años y del total de pacientes afectados, hay dos hombres por una mujer. En el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, el Parkinson es la tercera causa de consulta, después de la epilepsia y cefalea.
 

2/8/15

Desde el Alzheimer precoz o tardío hasta la enfermedad de Parkinson [02-08-15]


 Desde el Alzheimer precoz o tardío hasta la enfermedad de Parkinson

Entender qué son las demencias y sus variantes puede ser importante a la hora de reconocer señales que nos pueden alertar de que algo raro está ocurriendo.

Hace años se clasificaba las demencias por su edad de aparición: precoz o presenil y senil o tardía. Hoy en día este método de clasificación ha quedado relegado a un papel de complemento. Así distinguimos un Alzheimer precoz –si aparece antes de los 65 años- de un Alzheimer tardío cuando lo hace después de esta edad.

Otra clasificación posible es la basada en la estructura cerebral que está dañada.

- Las demencias corticales, como el Alzheimer, se producen por la degeneración de la corteza cerebral y cursan con amnesia, afasia, agnosia , apraxia y dificultades de memoria.

- Las demencias subcorticales se producen por la disminución en la estructura profunda de las substancias gris y blanca del cerebro.

Presentan dificultades en el procesamiento de información, dificultades de evocación y de abstracción, dificultades para desarrollar estrategias y alteraciones de los afectos y la personalidad – apatía, depresión…- la demencia asociada al Parkinson sería de este tipo.

- Las demencias axiales son las asociadas a lesiones en el lóbulo temporal e hipotálamo. Producen graves dificultades de retentiva, desorientación, amnesia, despreocupación y falta de iniciativa.

Asimismo podemos hablar de demencias de tipo genético; de primarias o secundarias, dependiendo de si son consecuencia de un trastorno principal; de irreversibles o reversibles.

Las más frecuentes y conocidas serían:

- Enfermedad de Alzheimer, que es una patología degenerativa cerebral sin causa conocida.

- Demencia vascular o multi-infarto, producida por hemorragias, infartos o trombos en el cérebro. Su aparición es brusca y repentina, y pueden darse episodios de mejora y empeoramiento sucesivos. Son factores de riesgo la
hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares entre otros.

- Enfermedad de Pick, de aparición temprana es una demencia progresiva que comienza entre los 50-60 años. Aparecen cambios y alteraciones en el comportamiento, acompañados del deterioro de la inteligencia, la memoria y el lenguaje, pudiendo ir acompañado de euforia o apatía.

- Enfermedad de Huntington, de origen genético, empieza a manifestarse hacia la tercera o cuarta década de vida. Suele ir acompañada de depresión o ansiedad y cursa lentamente, produciendo la muerte del paciente tras 10 o 15 años.

- Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, mas conocida como enfermedad de las vacas locas. Es una demencia de evolución rápida que produce la muerte en uno o dos años. Produce, entre otras manifestaciones, parálisis progresiva de los miembros, rigidez, temblor. Suele aparecer en torno a los
50 años, aunque puede hacerlo a cualquier edad.

- Enfermedad de Parkinson, es degenerativa y puede aparecer entre los 40 y los 70 años. Sus efectos mas palpables son dificultad para concentrarse, tendencia a la distracción, trastornos de visión y espaciales, retardo del
pensamiento, menor capacidad para ordenar secuencias, dificultades ante los cambios y las alteraciones en tareas.

El propósito de estas líneas no es otro que poner de manifiesto la variedad de patologías asociadas al cerebro, que nos pueden llevar a cierta confusión ante cambios en el carácter y la personalidad de un ser querido. Es importante observar con atención. De la buena información que podamos dar al especialista dependerá, en parte, un diagnóstico acertado y por lo tanto un mejor tratamiento.

1/8/15

Las bayas pueden ofrecer una dulce protección contra la enfermedad de Parkinson [01-08-15]

 
Las bayas pueden ofrecer una dulce protección contra la enfermedad de Parkinson

Un estudio halla que son ricas en un antioxidante que parece proteger a hombres y mujeres de esta enfermedad


Un estudio reciente sugiere que las personas que comen alimentos ricos en antioxidantes conocidos como flavonoides, sobre todo bayas, podrían estarse protegiendo contra el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

Además de las bayas, los flavonoides también se encuentran en varios alimentos como manzanas, chocolate y frutas cítricas. Según los investigadores, estos compuestos se han promocionado como agentes protectores contra algunas enfermedades por su efecto antioxidante.

Sin embargo, no todos los flavonoides son iguales. Sólo los conocidos como antocianinas, que se encuentran en las bayas y otras frutas y verduras de color rojo o púrpura, protegieron tanto a hombres como a mujeres, según los resultados de este estudio, que fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

"Aunque aún es demasiado pronto para decir que comer bayas puede reducir el riesgo de la enfermedad de Parkinson, varios estudios anteriores han informado sobre los beneficios de las bayas, como por ejemplo la reducción del riesgo de hipertensión", apuntó el investigador principal, el Dr. Xiang Gao, profesor de medicina en la Facultad de medicina de Harvard. "Así que es bueno, al menos no causa ningún daño, si comemos dos o tres tazas de bayas a la semana", señaló.

"Si combinamos todos los flavonoides individuales en conjunto, el consumo total de flavonoides también se relaciona con un riesgo significativamente menor de la enfermedad de Parkinson en hombres, pero no en mujeres", apuntó Gao. Únicamente las antocianinas parecían proteger en ambos sexos.

Se tiene previsto presentar los resultados del estudio en abril en la reunión anual de la Academia Estadounidense de Neurología en Honolulu.

Para el estudio, el equipo de Gao recopiló datos sobre más de 49,000 hombres que formaron parte del Estudio de seguimiento a profesionales de salud y más de 80,000 mujeres del Estudio de salud de las enfermeras.

Los participantes llenaron cuestionarios detallados sobre sus dietas. Con esa información, los investigadores calcularon la cantidad de flavonoides que consumían. Además, también estudiaron el consumo de té, bayas, manzanas, vino tinto, naranjas y jugo de naranja.

Durante los 22 años de seguimiento, 805 personas desarrollaron la enfermedad de Parkinson. Entre los hombres, aquellos que consumían más flavonoides eran 40 por ciento menos propensos a desarrollar la enfermedad neurodegenerativa en comparación con los hombres que consumieron la menor cantidad de flavonoides, encontraron los investigadores.

Sin embargo, entre las mujeres no hubo ninguna relación entre el consumo total de flavonoides y el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, apuntó el grupo de Gao.

Sin embargo, el subconjunto de flavonoides conocido como antocianinas, que se encuentran en las bayas, se asoció a un menor riesgo de la enfermedad Parkinson tanto en las mujeres como en los hombres.

"Si nuestras observaciones se confirman, las antocianinas, o las bayas, podrían ser un agente neuroprotector potencial contra el riesgo de enfermedad de Parkinson", apuntó Gao.

Al comentar sobre el estudio, el Dr. Carlos Singer, experto en Parkinson y profesor de neurología de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, señaló que "es probable que tenga que ver con un efecto antioxidante".

"Muchos de los mecanismos de la enfermedad de Parkinson se reducen a la forma que las células nerviosas manejan el estrés oxidativo", apuntó. "Muchos de los mecanismos que se están estudiando en la enfermedad de Parkinson tienen que ver con cómo hacer que las células trabajen mejor en términos del estrés oxidativo".

Los flavonoides podrían mejorar la capacidad de las células nerviosas para manejar el estrés oxidativo, apuntó Singer.

Este estudio muestra una relación entre los flavonoides y un menor riesgo de la enfermedad de Parkinson, pero no una relación de causa y efecto, señaló.

Aunque se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, parece tener tanto un componente genético como ambiental, apuntó Singer.

Si alguien tiene una predisposición genética para la enfermedad y también está expuesto a un desencadenante ambiental, la diferencia entre desarrollar la enfermedad de Parkinson o no podría depender potencialmente de la cantidad de flavonoides en la dieta, especuló.
 

31/7/15

Los síntomas no relacionados con el movimiento son lo peor del párkinson [31-07-15]


Los síntomas no relacionados con el movimiento son lo peor del párkinson

Un estudio desmantela el mito de que los problemas motores son el principal problema y señala la importancia de tratar dolencias como el insomnio, la depresión y el dolor.

El tratamiento del párkinson ha estado fundamentalmente dirigido a los trastornos del movimiento, pero un estudio revela que los síntomas no motores tienen “mayor impacto” en la calidad de vida de los pacientes, lo que podría revolucionar el abordaje de esta enfermedad. La doctora Mónica Kurtis, responsable del Programa de Trastornos del Movimiento del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional, desgranó los resultados de esta investigación.

Publicado en la revista científica Movement Disorders, referencia internacional en esta patología neurodegenerativa, el trabajo se realizó en 12 centros especializados de diez países, entre ellos España, e incluye a más de 400 afectados.

En la actualidad, la enfermedad de párkinson se define por la afectación motora, fundamentalmente por la presencia de temblor, rigidez, lentitud y/o alteración del equilibrio.

Sin embargo, en los últimos años se ha identificado la importancia de múltiples síntomas que se denominan “no motores” (ya que no están relacionados con el movimiento), como la alteración del sueño, del estado de ánimo, de la función cognitiva, la disfunción eréctil y el dolor, entre otros.

Kurtis y sus colaboradores indagaron el impacto global de estos trastornos, medidos en frecuencia y severidad mediante una escala específica, sobre la situación vital y la salud de los pacientes. En la evaluación se recogen 30 síntomas de nueve dominios diferentes: cardiovascular, sueño / fatiga, estado de ánimo, alteraciones de percepción o alucinaciones, memoria, gástrico, urinario, sexual y misceláneo.

La media de numero de síntomas no motores padecidos por paciente fue de diez, apuntó la doctora, quien explicó que todos ellos se describen en una misma enfermedad, algunos por el párkinson en sí, otros por efectos secundarios del tratamiento y otros por una combinación de ambos.

“Por primera vez se ha descubierto que la relación entre los síntomas no motores y la calidad de vida es muy intensa y más importante que la relación entre síntomas motores y calidad de vida”, comentó la investigadora.

Kurtis explicó que los padecimientos no relacionados con el movimiento se tratan de un modo insuficiente por una responsabilidad compartida entre el paciente, que no los cuenta en ocasiones por desconocimiento o vergüenza, y el médico, porque no pregunta por ellos.

“A veces el paciente ni siquiera sabe que las pérdidas de orina, la depresión o la disfunción eréctil pueden ser consecuencia del párkinson”, argumentó la experta, quien apuntó que si son estos trastornos los que más pesan sobre el enfermo, podrían ser abordados con la medicación específica que corresponda en cada caso.

La investigadora agregó, como otro de los avances de este análisis, que el mayor conocimiento de todas estas situaciones puede servir para la detección precoz de la dolencia. “Hasta hace poco ni siquiera sabíamos que existían y ahora pueden contemplarse incluso como precursores de la enfermedad”, matizó.

Ante estos hallazgos, se descubre que es necesaria una nueva visión “integral” del párkinson, tanto en la investigación como en el tratamiento de este trastorno neurológico, crónico e invalidante, que afecta al 2% de las personas mayores de 65 años.

En este momento se calcula que en España viven cerca de 150.000 pacientes, al considerar que actualmente el 15% de la población española está por encima de esa edad. Además, se cree que más de 30.000 personas están sin diagnosticar. Respecto a las perspectivas de futuro, se prevé que el número de afectados se duplique para el año 2025 y que llegue a triplicarse en 2050.
 

30/7/15

Insomnio y ansiedad, signos de Parkinson [30-07-15]


Insomnio y ansiedad, signos de Parkinson

Los síntomas no motores son poco conocidos.

La Sociedad Neurológica Argentina promovió este año la difusión del Parkinson, cuyo diagnóstico precoz y tratamiento temprano son clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La patología es la segunda enfermedad neurológica crónica más común entre adultos después del Alzheimer. Se estima que su prevalencia mundial es de 1 a 2% en personas mayores de 65 años.

A pesar de que el Parkinson está asociado a síntomas motores (temblor, rigidez, movimientos lentos, desequilibrio y pérdida de expresión facial); también tiene signos no motores como depresión, dolores, pérdida del conocimiento y problemas para dormir. En muchos casos son el primer signo de la enfermedad, mucho antes de la aparición de los síntomas clásicos.

El Parkinson es una patología crónica que afecta gradualmente los músculos y la capacidad de movimiento y la calidad de vida.

Según investigaciones recientes, la depresión, los trastornos del sueño, la disminución del olfato o la constipación pueden anteceder por años al diagnóstico del Parkinson. Cuanto más precoz sea la consulta del paciente y la intervención del neurólogo, menor será el impacto de la enfermedad sobre la calidad de vida y el aislamiento social.

La Sociedad Neurológica Argentina empleó el registro nacional sobre la enfermedad de Parkinson (que representa el 53% de la población nacional) para realizar un estudio sobre cómo los síntomas no motores afectan a los enfermos. Sobre un total de 415 pacientes, identificados entre 2009 y 2011, la mayoría de ellos había comenzado con la enfermedad a edades habituales, es decir entre los 55 y 65 años (48%), un grupo menor antes de los 55 (34%), y otro menor aún, luego de los 70 años (18%).

La importancia y la necesidad de una difusión sobre los síntomas de la enfermedad y sobre cuáles pueden ser sus indicadores tempranos permitirán realizar un diagnóstico precoz y demorar su evolución, manteniendo la calidad de vida en el largo plazo y evitando el aislamiento social de los afectados.
 

29/7/15

Parkinson: Aumentan casos en ejecutivos de 40 y alertan que estrés es clave [29-07-15]


Parkinson: Aumentan casos en ejecutivos de 40 y alertan que estrés es clave

Isabel Cornejo, kinesióloga de la liga chilena contra la patología, dice que la experiencia le ha demostrado que personas más vulnerables son aquellas que viven estresadas, sobrepasadas por sus emociones y no enfrentan adecuadamente las pérdidas, ya sea afectivas o laborales.


“Vivir el presente y tener una buena red de afectos”, es la recomendación de Isabel Cornejo, kinesióloga de la Liga Chilena contra el Mal de Parkinson, para  prevenir la aparición de la patología.

Se atreve a entregar este consejo, porque tiene la convicción, por su experiencia en el manejo de los pacientes, que las personas más vulnerables a enfermar son aquellas que viven estresadas, sobrepasadas por sus emociones y no enfrentan adecuadamente las pérdidas, ya sea afectivas o laborales.

El mal, descrito por primera vez en 1817 por el médico británico James Parkinson que la denominó “parálisis gigante”, afecta, de preferencia, a los mayores de 60 años. No obstante, la profesional ha observado que ha aumentado entre los varones, especialmente en ejecutivos entre 40 a 43 años, que están insertos en escenarios competititos, con mucho estrés.

La patología ha estado en el tapete en los últimos días a causa de que Juan Villarzú, ex presidente de Codelco (en la foto), diera una emotiva entrevista a TVN acerca de este mal que lo afecta desde hace algunos años.

SÍNTOMAS NO MOTORES

El parkinson tendría componentes genéticos y ambientales en su origen, plantean los especialistas.

Es, en parte, consecuencia de la pérdida de neuronas implicadas en la producción de la dopamina, un neurotransmisor fundamental para el control del movimiento.

La enfermedad se evidencia con temblor de los brazos y manos y a lentitud de los movimientos, síntomas que se  van intensificando con el tiempo llevando a la persona a una incapacidad progresiva.

Sin embargo, por lo menos una década antes que aparezcan estos signos visibles hay otras evidencias que deben encender las alarmas, remarca Isabel Cornejo

“Se puede presentar con pérdida del olfato, alteraciones en el sueño (la persona se despierta con facilidad), estreñimiento, trastornos de la deglusión y urgencia urinaria”, detalla la kinesióloga a Nación.cl.

Y agrega un antecedente que ha observado en algunos enfermos: “Antes que se les detectara el parkinson se quejaban de que les dolía un hombro”.

De hecho, James Parkinson describió algunos de estos signos no motores “pero no fueron considerados”, añade.

Esto no significa que si alguien sufre pérdida del olfato se angustie pensando en que está enfermo. Lo importante es estar alerta para que no pasen inadvertidas estas manifestaciones, hace hincapié.

Cuando la enfermedad está avanzada el paciente no tiene expresión facial, la voz se le torna más baja y habla con dificultad.

TRATAMIENTO


Andrés de la Cerda, neurólogo de la Clínica Santa María, señala que todavía no se conoce ningún tratamiento curativo para el mal, por lo que actualmente lo que se busca es manejar los síntomas.

“El tratamiento debe enfocarse de manera multidisciplinaria, dado que la enfermedad no sólo presenta problemas motores sino una serie de manifestaciones no motoras. Ambas impactan enormemente en la calidad de vida de los pacientes y sus familiares”, comenta el especialista.

Respecto a las posibilidades de prevenir su aparición, indica que hasta el momento esto no es posible, pero que lo realmente importante es entregar un tratamiento oportuno.

“Cuando los pacientes no son tratados, la enfermedad puede progresar, provocando incapacidad total y hasta una muerte prematura. En cambio, si hay tratamiento el grado de discapacidad es variable y los síntomas más llevaderos”, destaca.

CALIDAD DE VIDA

La Liga Chilena Contra el Mal de Parkinson (organización creada en 1986) asiste a cerca de 800 enfermos que se tratan con el neurólogo, se someten a terapias de rehabilitación, kinesiología o terapia ocupacional. Los pacientes pueden  tener también acceso a los medicamentos a un menor costo.

El lema de la institución es “envolver la terapia en un marco de afecto”. Los enfermos participan en clases de canto, yoga y actividades donde lo pasan bien y se sienten más contentos.

“Los ayudamos a mejorar su calidad de vida”, completa Isabel Cornejo.
 

27/7/15

El ejercicio moderado reduce el riesgo de Parkinson [27-07-15]


El ejercicio moderado reduce el riesgo de Parkinson

  • Demuestran la capacidad de una proteína para desencadenar Parkinson
  • ¿Qué es el Parkinson?

infosalus.com

Investigadores suecos han realizado un estudio que podría ayudar a reducir, sin mucho esfuerzo aunque con gran constancia, el riesgo de Parkinson en la población ya que han encontrado que aquellas personas que realizan ejercicio moderado de manera constante durante un periodo superior a diez años tienen menor riesgo de sufrir esta enfermedad degenerativa crónica.

Este nuevo estudio, cuyos resultados se publican en la edición digital de 'Brain: a Journal of Neurology', revela que realizar "una cantidad media" de actividad física reduce el riesgo de la enfermedad de Parkinson. Sus autores siguieron a 43.368 personas en Suecia durante un promedio de 12,6 años para ver el impacto de la actividad física sobre el riesgo de esta patología.

Karin Wirdefeldt, del Instituto Karolinska en Estocolmo, y sus colegas utilizaron la Cohorte Nacional Sueca de Marzo para analizar información exhaustiva sobre la actividad física de todo tipo. Evaluaron actividades del hogar y de desplazamientos, la actividad profesional, el ejercicio durante el tiempo de ocio y la actividad física diaria total según los datos proporcionados por 27.863 mujeres y 15.505 hombres mediante un extenso cuestionario.

A los efectos de este estudio, la actividad física se cuantificó en equivalentes metabólicos (MET, por sus siglas en inglés) horas por día, basados en el consumo de oxígeno estimado asociado a dichas actividades. Al inicio del trabajo, el 1 de octubre de 1997, ningún participante estaba aquejado de Parkinson.

Los implicados en la investigación fueron seguidos desde esa línea inicial hasta la fecha del diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, la fecha de la muerte, la fecha de emigración o el final del tiempo de seguimiento, el 31 de diciembre de 2010, lo que ocurriera primero. En ese momento, se identificaron 286 casos de Parkinson.

En comparación con los participantes que realizaron menos de dos horas a la semana de actividad del hogar y de los desplazamientos, los que pasaron más de seis horas a la semana en los mismos tipos de actividades tuvieron un 43 por ciento menos de riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson.

Frente a un bajo nivel de actividad física total, un nivel medio de actividad física total (una media de 39,1 horas MET por día) se vinculó con un riesgo de enfermedad de un 45 por ciento menos de Parkinson en los hombres. El ejercicio en el tiempo libre no se asoció con el riesgo de la enfermedad de Parkinson cuando se analizó solo.

La directora del estudio, Karin Wirdefeldt, investigadora del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística y Departamento de Neurociencia Clínica, explica: "Encontramos que un nivel medio de actividad física diaria total se asocia con un menor riesgo de enfermedad de Parkinson. El efecto protector de la actividad física fue apoyado además cuando resumimos todas las pruebas disponibles publicadas de los estudios de cohorte prospectivos. Estos hallazgos son importantes tanto para la población en general como para el cuidado de la salud de los pacientes con la enfermedad de Parkinson".
 

26/7/15

Relacionan la migraña con un mayor riesgo de sufrir párkinson [26-07-15]


Relacionan la migraña con un mayor riesgo de sufrir párkinson

muyinteresante.es

Más de 3,5 millones de personas en España sufren migrañas. Ahora, un nuevo estudio ha revelado que las personas que sufren de migrañas durante la edad adulta tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson u otro tipo de trastornos relacionados con el movimiento.

Para el estudio, los investigadores realizaron un seguimiento a 5.620 personas con edades comprendidas entre los 33 y los 65 años durante 25 años. Al principio del estudio, 3.924 de los participantes no tenía dolores de cabeza, 1.028 padecían dolores de cabeza sin síntomas de migraña, 238 tenían migraña sin aura y 430 presentaban migraña con aura. Posteriormente evaluaron si los voluntarios tenían síntomas de párkinson o si habían sido diagnosticados con la enfermedad.

La comparación de los datos reveló que las personas con migraña con aura mostraban el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson que las que no presentaban jaquecas. Así, el 19,4% de las personas con migraña con aura exhibían síntomas de párkinson, comparado con el 12,6% de los que padecían migraña sin aura y el 7,5% de los que no sufría ningún tipo de dolor de cabeza.

“Una disfunción en el mensajero cerebral dopamina es común en el Parkinson y SPI (Síndrome de Piernas Inquietas) y se ha planteado la hipótesis como una posible causa de la migraña durante muchos años. Los síntomas de la migraña, tales como bostezos excesivos, náuseas y vómitos se cree que están relacionados con la estimulación del receptor de dopamina”, afirma Ann I. Scher, líder del estudio.

El trabajo, llevado a cabo por investigadores de la Uniformed Services University of the Health Science de Bethesda, Maryland (EEUU) ha sido publicado en la revista Neurology.
 

25/7/15

Contrarrestan los síntomas del Parkinson con clases de taichi [25-07-15]

 
Contrarrestan los síntomas del Parkinson con clases de taichi

Dados sus beneficios comprobados, aconsejan practicarlo lo más precozmente posible

Aunque parezca extraño, los movimientos lentos, pausados y coordinados de una disciplina física china milenaria como el taichi son ideales para las personas con Parkinson. Es más, es tanta la relajación que generan que, poco a poco, la sesión logra que empiece a desvanecerse uno de los síntomas más conocidos de la enfermedad, el temblor.

"La práctica del taichi en personas con Parkinson es muy novedosa, como lo son otras terapias secundarias de rehabilitación (tango o yoga). En este caso, deben concentrarse para poder hacer movimientos lentos y muy medidos, que mejoran la elongación y la coordinación, y les permiten contrarrestar los síntomas clásicos de la enfermedad, que son la rigidez, el temblor o los movimientos involuntarios (disquinesias)", explicó la doctora Cecilia Peralta, del Grupo de Movimientos Anormales y Parkinson de la Sociedad Neurológica Argentina (SNA).

Y así ocurrió con más de 50 pacientes en una sesión de taichi durante una reunión organizada por un programa de la SNA que promueve el ejercicio supervisado en personas que conviven con este mal, que afecta las neuronas de una zona del cerebro conocida como sustancia nigra y que controlan los movimientos musculares. Por eso, las personas con Parkinson van perdiendo la expresividad en la cara, mueven la mano más lentamente, escriben con una letra más chica o caminan arrastrando los pies.

"Como van perdiendo ciertos reflejos posturales y de equilibrio, todas las terapias físicas que estimulen la reeducación de la postura y el equilibrio, como el taichi, van a dar buen resultado sólo si se las realiza de manera sostenida, es decir semanal o diariamente -comentó el doctor Diego Bauso, del mismo grupo de trabajo-. Y a veces hasta complementan muy bien el tratamiento farmacológico."

Es que, según coincidieron Peralta, Bauso y la doctora Nélida Garretto, que impulsan el Programa Parkinson en Movimiento, es común que los pacientes piensen que pueden hacer mucho menos de lo que en realidad pueden. "Este tipo de ejercicios en ambientes controlados les permiten desarrollar ciertas capacidades que tienen latentes", agregó Bauso.

Eso sí, la constancia es la clave: "Cuando dejan de hacer el ejercicio, el beneficio se pierde -indicó el experto-. Si son constantes, los beneficios son claros". La lista incluye la mejoría del control postural, que es lo que más afecta la enfermedad en las etapas moderadas o avanzadas y predispone a las caídas. Poder recuperar el equilibrio y la orientación es otro efecto positivo, según escalas de evaluación motora.

De hecho, esos resultados cambiaron la práctica médica. "Cuando enviamos a los pacientes a realizar la rehabilitación física tradicional, es alta la deserción -observó Garretto-. Con el taichi, como con el tango, vemos que eso no ocurre y que hasta estimulan el intercambio social."

Pero eso no es todo. "Antes, indicábamos la rehabilitación en los casos más avanzados de la enfermedad. Ahora, lo hacemos lo antes posible", dijo Peralta. Es que, como precisó Bauso, comenzar a hacer estos ejercicios en la etapa inicial del Parkinson "mejora su evolución".

Diez minutos diarios

Durante casi una hora, la voz pausada y suave del instructor dirigió los movimientos lentos con los que más de 50 personas hicieron distinas figuras corporales en uno de los salones del Círculo Oficiales de Mar. Al final, el instructor les aconsejó: "Repitan estos ejercicios en casa, 10 minutos a la mañana. Con un poquito todos los días, al mes van a andar mejor".

Eleodoro, de 68 años, que convive con el Parkinson desde hace 6 años y nunca dejó de trabajar en la panadería, terminó la sesión relajado y sin temblor visible en las manos. "Me alivia -dijo-. Tenemos poca estabilidad, pero acá no nos caímos, así que vale la pena probarlo, ¿no...?"

Para Elena Marcos, de 58 años y vecina de Lincoln, fue toda una novedad. "No lo conocía, y eso que pruebo todo lo que puedo. Estoy empezando a perder el equilibrio y acá no lo noté. Da agilidad y sensación de serenidad, que es lo que necesitamos para estar bien."

El taichi no aumenta la frecuencia cardíaca ni el temblor natural del cuerpo, explicó Garretto. "Como el temblor en el Parkinson está muy relacionado con la ansiedad y la tensión emocional, es un síntoma que mejora. Los pacientes aplican técnicas de relajación en cualquier momento", finalizó.
 

24/7/15

Un análisis de sangre tiene como objetivo detectar el Parkinson en las etapas iniciales [24-07-15]


Un análisis de sangre tiene como objetivo detectar el Parkinson en las etapas iniciales

Los investigadores también esperan que ayude a los médicos a dar seguimiento al tratamiento

healthfinder.gov.-Por Randy Dotinga

Los investigadores han desarrollado un análisis de sangre que dicen que podría ayudar a los neurólogos a detectar la enfermedad de Parkinson y a seguir la enfermedad a medida que progresa.

"Si tienen éxito, esperamos que nuestros hallazgos se traduzcan en una herramienta diagnóstica valiosa para la enfermedad de Parkinson", afirmó la coautora del estudio, Judith Potashkin, profesora de farmacología celular y molecular del Colegio Médico de Chicago, de la Universidad de Medicina y Ciencia Rosalind Franklin.

Se estima que cada año se diagnostica Parkinson a 60,000 personas en Estados Unidos, según la Parkinson's Disease Foundation. No hay cura para la enfermedad, que puede provocar temblores y dificultar gravemente el movimiento. Aunque los medicamentos pueden ser útiles, la enfermedad empeora a lo largo del tiempo y los medicamentos no detienen su progresión.

Los médicos han diagnosticado tradicionalmente el Parkinson mediante el análisis de los síntomas. Ahora, se dispone de escáneres cerebrales para obtener información, pero las imágenes de los escáneres aún pueden plantear algunas dudas, dijo Potashkin.

En su nuevo estudio, los investigadores dijeron que habían hallado dos marcadores genéticos que tienen una efectividad del 90 indicando la presencia del Parkinson. Los marcadores están relacionados con el modo en que el cuerpo procesa la glucosa (el azúcar en la sangre) y la insulina, afirmó el autor principal del estudio, José Santiago, investigador asociado del Colegio Médico de Chicago.

Los investigadores dieron seguimiento entonces a 101 personas con Parkinson y a 91 personas sanas. Descubrieron que la "expresión" genética cambió significativamente a lo largo de 3 años en los pacientes de Parkinson.

Se necesita más investigación para confirmar que la prueba funciona, y los investigadores desearían hacerla más precisa. Tampoco está claro cuánto podría llegar a costar la prueba.

Un objetivo es mejorar "en gran medida" la precisión del diagnóstico del Parkinson mediante una combinación del análisis de los síntomas, los escáneres cerebrales y los análisis de sangre, dijo Potashkin. También ayudaría a diagnosticar el Parkinson en las etapas iniciales y usar los análisis de sangre para ver su progreso y si los medicamentos funcionan desde el principio, señaló.

Un análisis de sangre para diagnosticar el Parkinson podría ser "mucho menos caro y más fácilmente accesible" que los escáneres cerebrales, comentó Julie Andersen, profesora en el Instituto Buck para la Investigación sobre el Envejecimiento en Novato, California.

El Dr. Somshuvra Mukhopadhyay, profesor asistente de farmacéutica en la Universidad de Texas, en Austin, calificó el nuevo estudio como "emocionante". Sin embargo, advirtió que "se necesita hacer más trabajo antes de que esto sea un estándar diagnóstico y clínico".

No está claro si el Parkinson causa cambios en los genes o si los genes contribuyen en realidad al desarrollo del Parkinson, dijeron los investigadores. Los dos genes están asociados con la diabetes, y los científicos sospechan que podría haber un vínculo entre ambas enfermedades.

"Se ha sugerido a partir de estudios clínicos tempranos que la diabetes podría ser un factor de riesgo del desarrollo subsiguiente del Parkinson", dijo Andersen. "También es posible que el Parkinson y la diabetes compartan una causas subyacentes parecidas asociadas con el envejecimiento".

El estudio aparece en la edición en línea del 3 de febrero de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.